El módem
de Gutenberg
El papel... Quizá el medio ideal para presentar
información escrita. Aunque también perfecto para ser
olvidado en una estantería, amarilleando sin ser leído.
Es por esto que me he decidido a crear esta página, porque estoy
harto de ver ese montón de papeles que genero permanecer ocultos
en el fondo de un armario. Dicen que la literatura no es completa hasta
que el lector, accediendo a la obra, cierra el círculo. Pues
bien, quizá el transformar los átomos que componen mis
modestas creaciones en bytes, quizá convirtiendo el venerado
papel en carne de módem, consiga al menos cerrar algún
círculo. Y si no es así... Quizá estando en Internet
me ahorre el espectáculo de ver cómo mis cuentos desaparecen,
devorados por sus propios ácidos.
Si has llegado a esta página... Que sepas que eres
bienvenido, y que estás invitado a quedarte todo el tiempo que
desees (si es que realmente deseas emplear tu tiempo aquí, claro).
Y si eres de la clase de persona capaz de permanecer en este lugar más
de cinco minutos, entonces probablemente me interesará cualquier
cosa que tengas a bien decirme. Para ello, simplemente escríbeme
esta dirección:
rueda@it.uc3m.es
Este año, y esta vez va en serio, cambiamos de
milenio. ¿Qué mejor ocasión para llevarme de paseo
al venerable Gutenberg por las autopistas de la información?
Jose Jesus García Rueda
21-12-00
-
La soledad del Tábano
(Madrid, noviembre de 1994): Este relato nunca pretendió
ser ciencia-ficción, y aún hoy creo que no lo es,
pese a que toda la narración esté poblada de elementos
tecnológicos. Pero es sólo decorado. La historia es
otra. Una historia que igual puede ocurrir en una nave espacial
que en un autobús. Además de el contenido, otro aspecto
merece ser comentado: recuerdo muy especialmente la forma en que
compuse la narración. Fue una expecie de experimento. Se
trataba de lograr coherencia partiendo de un conjunto dispar de
ideas básicas. Y el resultado no es del todo malo, a mi entender.
Este resultado que flota en el vacío del
espacio, y que cuenta la historia de una llama capaz de iluminar
la soledad. Pero ésta última es una traidora enemiga,
y sabe que la llama no puede mantenerse encendida mucho tiempo en
aislamiento...
RELATO LEÍDO EL SÁBADO 7 DE MARZO DE 2008 EN EL PROGRAMA DE RADIO "BREUS", DE LA RKB (RADIO KANAL BARCELONA, 106.9 FM. PULSAR AQUÍ PARA ESCUCHAR EL RELATO.
RELATO LEÍDO EL SÁBADO 23 DE FEBRERO DE 2008 EN EL PROGRAMA DE RADIO "BREUS", DE LA RKB (RADIO KANAL BARCELONA, 106.9 FM. PULSAR AQUÍ PARA ESCUCHAR EL RELATO.
- ¿Incertidumbre?
(Madrid, octubre de 1999): Mi primer, y hasta el momento único
relato de ciencia-ficción. Un modesto homenaje a Isaac Asimov
y a todos aquellos genios del género que no lo conciben como
simples aventuras en el espacio, y que saben que la verdadera protagonista
aquí es la ciencia (incluyendo, ¿por qué no?,
las ciencias humanas), y no las naves espaciales y las pistolas
de rayos.
Educación, tecnología, física,
y, presidiéndolo todo, el Tiempo, ese gran enigma que mueve
las manecillas del inmenso reloj en el que vivimos. ¿Libertad
o destino?
- Lancelote (Lanzarote-Madrid,
agosto de 2001. Revisado en noviembre de 2002): He aquí otro
texto que no sabría muy bien cómo definir. Ni relato
ni poesía, tendremos que volver a apuntarnos a aquello de
la "prosa poética". Ahora bien, eso no quita para
que sea uno de los textos que han salido de más dentro de
mí. Tanto es así, que con toda probabilidad resultará
ininteligible a casi todos. Quizá debería hacer como
los pintores, y reservar esta obra para mi colección personal.
Pero creo que es mejor que esté aquí, donde pueda
adquirir una vida propia, una objetividad a la que, sometiéndola
a encierro, nunca podría acceder...
Si hay un lugar donde se realice el contrabando entre el cielo
y el infierno, ese es sin duda la isla de Lanzarote. El rincón
donde ángeles y demonios parecen darse la mano, aprisionando
almas en el embite.
-
El idilio inquebrantable de mi amigo Antonio (Madrid, primavera de 2002): Es éste un relato ligero, escrito con cierta ironía, quizá, o mejor, con una sonrisa medio pícara, de burla condescendiente ante la ingenuidad... Qué sé yo. El caso es que encaja muy bien en ese tono "fermoso y florido" que suele suponérsele a la primavera. En fin, supongo que, recién terminada mi tesis doctoral, yo mismo me sentía ligero, o más bien "aligerado", y no estaba para tormentos ni desgarros de ropa demasiado serios ;-)
¡Qué hermoso es el amor profundo, verdadero y, sobre todo, a distancia! ¡Qué indestructible la fantasía del ser amado y del enamoramiento sin átomos! Qué... fantasía.
-
Recursión (Madrid, agosto de 2002): Este relato es el resultado de un
experimento que probablemente me vino grande. La idea me surgió
mientras discutíamos temas de metanarrativa y metalenguaje.
Entonces aquello se me juntó con mi labor como profesor
de programación de ordenadores, y pensé que sería
interesante escribir un texto en el que se reflejase de alguna
manera el concepto de "recursión" (entendida
desde el punto de vista informático) Esto es, un texto
que de alguna manera se fuese llamando a sí mismo a fin
de poder desarrollarse, hasta llegar a una conclusión
que produjese la vuelta atrás, con la consiguiente resolución
del problema inicial. Y lo que salió fue esto...
La vida va pasando, y parece comportarse a veces como una fórmula
matématica, donde dándole valores a la variable edad
podemos descubrir tantas cosas...
- Caudal oscuro (retrato
de un cuadro) (Madrid, septiembre de 2002): El nueve de septiembre
de 2002 fue domingo. Lo recuerdo bien porque el día antes, sábado,
descubrí por casualidad un museo del que hasta el momento no
había tenido noticia: el Museo Municipal de Arte Contemporáneo.
Lo cierto es que me encantó. No sólo por la calidad de
las obras expuestas, sino porque algunas, sólo con verlas, sugerían
mil historias que llevar a otros tantos relatos. Por ejemplo la pintura
"Caudal oscuro". Me quedé clavado delante de ella.
Lástima no recordar ahora el nombre del pintor, pues me gustaría
citarlo aquí. La fuerza del cuadro era tal, que en pocos segundos
mi cabeza había imaginado, sin ningún esfuerzo, un cuento
sobre él. Como si el mismo cuadro me lo estuviese contando. Tanto
es así, que pasé toda la mañana del domingo siguiente
dándole vueltas a este pequeño relato.
Hay momentos en la vida de las personas tan especialmente dramáticos,
que sólo podemos verlos en nuestra memoria con los colores
de los sentimientos que nos inspiraron.
- Bichitos (Madrid, principios de octubre
de 2002): Este es uno de los relatos que más he dudado en
incluir aquí. Y no será el último. Lo cierto es
que no es casi ni relato, sino tan sólo un pequeño ejercicio.
Un "bueno, venga, vamos a llenar unas líneas, por hacer
algo". De ahí mi reticencias: puestos a mostrar "mi
obra", que sea obra de verdad, y no pequeños entrenamientos.
Pero al final ha decidido que aquí hay sitio también para
apuntes como éste. Total, han sido escritos por mi mano tanto
como los otros. En ese sentido, voy a aceptar los principios de Isaac
Asimov, que no gustaba de guardarse nada de lo que escribía,
independientemente de su calidad. ¿Un planteamiento discutible?
Ciertamente. Pero quién sabe, a lo mejor no es tirarme piedras
contra mi propio tejado, al menos no tanto como pueda parecer. A alguien
aprovechará... ;-)
¿Quién no se ha pasado tardes enteras buscando culpable
cualquier cosa que le distrajese de una labor poco apetecible, tediosa?
Llámese falta de concentración. Llámese buscar...
- La persiana (Madrid, octubre
de 2002): Al igual que el anterior, éste es uno de esos relatos
que uno no sabe bien si llegan a serlo o se quedan por el camino, en
algún punto difuso entre la narración completa y el simple
ejercicio por capricho. Aunque sospecho que en esta ocasión se
trata de un texto más cercano a lo primero que a lo segundo.
Al menos más cercano que el anterior. Releyéndolo, me
parece incluso ver un pequeño fondo detrás de la apariencia
sencilla e inocente. Como si la historia se sintiese incómoda
aceptando una condición de simple ejercicio, y se forzase por
demostrarme que tiene entidad propia. Sea como sea, me ha gustado releerlo.
Así las cosas... ¿para qué seguir elucubrando?
:-)
Qué mala cosa que te invadan la intimidad. Peor, qué
mala cosa que exista la posibilidad de que alguien pueda invadirla.
Qué desconcertante. Debería poder cerrar esa persiana...
- Ácrono sin destino
(una tragedia casi griega) (Madrid, finales de octubre de 2002):
La intención inicial al escribir este relato (con forma de pequeña
obra teatral) era imitar la temática y el estilo de las obras
griegas clásicas, como por ejemplo Edipo Rey, de Sófocles.
Supongo que el estilo está más o menos logrado, pero la
temática... en las obras griegas el destino (por definición)
es algo inmutable, mientras que aquí... De ahí lo de "una
tragedia CASI griega". En otro orden de cosas, me resulta muy curioso
releer este relato, porque una y otra vez me doy cuenta de que no estoy
deacuerdo con la idea que transmite. Lo curioso es que cuando lo escribí...
menos aún. Supongo, de todas maneras, que era difícil
para mí escribir algo en esta línea con lo que no disentir:
el mero hecho del destino inmutable ya me rechina bastante.
¿Qué les ocurre a los hombres que intentan cambiar
su destino, a los que no se conforman? ¿Le gustará al
Destino que alguien intente desafiar su infalibilidad?
- Mariposa nocturna (Madrid,
noviembre de 2002): Lo cierto es que cuando escribí este
relato pensé que me había salido un "miniculebrón"
de lo más televisivo. Una especie de "tragedia-genera-lágrimas-fáciles"
de lo más trivial. De hecho, es que la historia está de
lo más trillada. Sin embargo, la gente que lo leyó en
un principio pareció opinar de un modo diferente. Cierto que
la historia no destacaba por ser precisamente original, pero me decían
que la forma de contarla, que el enfoque adoptado, que el juego narrativo
con la mariposa en el relato le hacían ser mucho mejor de lo
que el argumento hubiese podido indicar en un principio. Quién
sabe. A lo mejor tenían razón. Yo, que aún sigo
pensando (aunque ahora con más reticencias) que esto no es más
que un culebroncito mono, me he inclinado al final por pensar que, quizá,
las cosas de las letras casi nunca son tan triviales como parecen...
RELATO GANADOR DEL SEGUNDO PREMIO EN EL CONCURSO DE RELATO DEL CLUB
IBERIA 2004
Un insecto entra por una ventana una noche. Un simple insecto. Con
obsesiones, anhelos, tristezas, recuerdos... Un insecto, en definitiva.
Un simple insecto.
- ¡Don
Sixto se muere! (Madrid, noviembre de 2002): Este relato me trajo
de cabeza durante algunos días. Un relato de humor. Debía
ser un relato en tono de humor. Aquello escapaba a mis posibilidades.
¿Qué mejor motivación? Empecé a darle vueltas,
lo reescribí cien veces en mi cabeza, decidí cambiar mi
estilo habitual... Algún testigo tengo por ahí de la pequeña
"obsesión" que yo mismo me cree. ¿Y al final?
Bueno, digamos que de humor no salió, como era de esperar, pero
sí que creo que al menos provoca una pequeña sonrisa,
aunque sea acompañada de una lágrima. Lo que más
recuerdo del tiempo que pasé escribiendo este relato, es que
cuando me sentaba delante de las hojas en blanco, las frases salían
solas. En definitiva: lo ideé a trompicones, pero lo escribí
de un tirón. Y creo que no quedó mal del todo...
RELATO GANADOR DE LA VII EDICIÓN DEL CERTAMEN "LA PLUMA
EXACTA", AÑO 2003.
Cosa curiosa es la razón, que cuando nos empeñamos en
usarla a ultranza, en llevarla hasta sus últimas consecuencias,
suele desembocar en los mayores absurdos.
- Cristales (Madrid, diciembre de
2002): Parece complicado. O un absurdo, quizá. ¿Qué
estará contando este relato tan extraño? Y sin embargo
su lógica, la historia que se hay por debajo de las palabras
no es tan extraña, si se mira desde un punto de vista adecuado.
Aunque quizá, pensándolo bien, pueda no resultar sencillo
localizar ese lugar, esa perspectiva que permita que todo cobre sentido.
Conocer el tema de la narración sería una pista definitiva,
pero ese se quedará entre bastidores. Porque si te explican un
relato... ¿qué gracia tendrá entonces leerlo?
RELATO PUBLICADO EN LA RECOPILACIÓN "PRIMADUROVERALES.CUENTOS", DE VARIOS AUTORES; AÑO 2008.
¿Quién o qué es la imagen que nos espera tras
el cristal, que nos observa y a su vez se pregunta sobre nuestra identidad
de observadores?
- Las preguntas (Madrid, diciembre
de 2002): Hacía mucho tiempo que andaba detrás de
escribir un relato que hablase de lo sencillo que puede resultar matar
cuando se anula la razón, cuando se eliminan las dudas. De hecho,
tenía medio escrito algo al respecto, aparcado en una carpeta
desde muchos meses atrás. Estaba atascadísimo. La historia
se empantanaba sin llegar a ninguna parte. Entonces leí el reportaje
sobre Andaleeh Takatka, una muchacha palestina kamikaze. Esa era la
historia que necesitaba para contar lo que mi relato hasta entonces
no había podido.
Matar es fácil. Terriblemente fácil. Un gesto. Un pequeño
movimiento. Pura mecánica. Pero para conseguirlo hay que negar
la propia mente. Algo muy difícil. Afortunadamente.
- No hay trenes (Madrid, invierno
de 2003): Lo cierto es que las ideas expresadas en este relato las
tenía rondando por la cabeza desde tiempo atrás. La pena
es que al final me saliesen tan "claras". Me explico: no creo
que sea bueno escribir un relato que no se molesta en disimular ni lo
más mínimo las ideas que pretende transmitir. Se corre
el riesgo de transformar el relato en un panfleto, y que por lo tanto
deje, incluso, de ser "literatura". Pero lo doy por bueno,
ya que resultó casi una terapia y, cuanto menos, un desahogo.
Eso sí, a partir de ahora procuraré no ser tan explícito...
Es curioso ver a la gente correr detrás de los trenes. ¿Tanto
se pierde si se pierde un tren? Claro, que aún más curioso
resulta si se corre detrás de trenes en un país donde
no existe el ferrocarril...
- La gallina y el Empire
State (Madrid, febrero de 2003): Un día, caminando por Madrid,
escuché cacarear una gallina. No me encontraba cerca de una granja,
ni en un suburbio de las afueras (si es que aún quedán
de esos) Estaba en medio del casco urbano de una capital de más
de tres millones de habitantes, y había escuchado cacarear a
una gallina. El sonido venía de una azotea cercana. Quizá
soy demasiado urbanita, pero la verdad, me resultó de lo más
chocante. Tanto es así, que a mi cabeza le dio por llevar esa
anécdota un poco más lejos, darle una pequeña vuelta
de tuerca y...
En la capital del mundo moderno, en el corazón de todas las
ciudades, un hombre persigue a una gallina. Un hombre sin nada persigue
una gallina. Pero ésta no es fácil de atrapar...
- Me quedo con tus ojos (Varsovia,
marzo 2003): Siempre pensé que había un único
inconveniente en el viajar: tener que hacer el equipaje. Hasta que me
descubrí en una ocasión con una carga de melancolía
mayor de lo habitual a todo fin de viaje. Y después, cada vez
que regresaba de algún lugar, esa carga iba aumentando, poco
a poco, pero sin parecer con intención ninguna de detenerse.
Eso sí que es un inconveniente. Supongo que en el fondo de esto
va este pequeño texto, que no llega ni a relato, de la sensación
de dejar atrás un mundo entero, aunque sólo hayas estado
unos días en él. Y de la encarnación de ese mundo
en una mujer.
Los ojos de una mujer, y sobre todo la mirada que ellos materializan,
es la entrada a un abismo que recoge el universo entero. Y siempre
es difícil dejar atrás un universo.
- Destinos (Madrid, marzo de 2003):
Se me hace complicado comentar este cuento, porque lo que me gustaría
decir sobre él haría desvelarse parte del juego que contiene.
También podría indicar que no se lea este comentario hasta
finalizada la lectura del relato, lo que, dicho sea de paso, debería
aplicarse al resto de cuentos, pero no está en nuestra naturaleza,
al menos no en la de la mayoría, ese tipo de espera. Así
que me limitaré a comentar que el pequeño "juego
de coordinación" realizado fue cuanto menos interesante,
y hasta divertido quizá. Sólo espero no haber sacrificado
nada por él...
Había una vez un hombre que murió por casualidad. Él
sufría, gozaba, odiaba, sentía... Pero al final murió
por casualidad. O quizá porque la casualidad no lo evitó.
O quizá porque la Casualidad quisó jugar a ser Destino...
- El sueño de Ania
(Madrid, primavera de 2003): Este es el segundo relato (si es que
"Me quedo con tus ojos" puede considerarse como tal) que escribí
a raíz de mi viaje a Varsovia. Relato incomprendido y poco apreciado
por la mayor parte de aquellos que han llegado a leerlo, es uno de mis
favoritos. Quizá por como llegó a "obsesinarme suavemente"
durante su concepción. Llevaba algunas semanas dándole
vueltas la historia de la mujer de la piscina, pero aquello no terminaba
de aterrizar. Entonces, tras salir de un restaurante de la capital polaca,
Ania se introdujo en el relato y todo se arregló. Ambas mujeres
empezaron a dibujarse la una a la otra, como las dos manos de Archer...
El tedio de una tarde de verano en la piscina. En la pesadez del
calor y el olor a cloro, quedarse dormido mientras se escribe. Soñar.
Ania también sueña en su casa de Varsovia, y todo son
reflejos...
- Anoche (Madrid, primavera de 2003):
Este poema es el fruto de una apuesta, o mejor, de un reto: un amigo
me propuso escribir una poesía erótica, pero indudablemente
erótica, esto es, nada de veladas alusiones, aunque tampoco obscenidad
grosera. A decir verdad, no sé si me lo planteó como un
reto verdaderamente, o fui yo el que transformó la sugerencia
hasta convertirlo en tal. Al fin y al cabo, no es que me prodigue mucho
en la poesía, casi no recuerdo cuántos años pasaron
desde la última que escribí antes de ésta, y menos
aún en el género erótico. No me atrevería
a decir que salí bien del lance, pero lo cierto es que quedé
bastante satisfecho con el resultado. (Nota: dada la naturaleza de este
texto, no me ha parecido oportuno colgarlo aquí directamente.
Por aquellos de los niños y las sensibilidades y tal. Si alguien
quiere leerlo, no tiene más que pedírmelo directamente
al correo electrónico: rueda@it.uc3m.es)
Qué hermoso perderme anoche en tu cuerpo, y encontrarme con
tu alma en el camino, cuando ya no sabía si tus temblores eran
tuyos o míos. Qué hermoso anoche, cuando te amé.
Qué hermoso.
- El autista
y las nubes (Madrid, junio de 2003): Éste es un relato extraño,
alegórico... raro, quizá sea la palabra. Es una metáfora
a la que probablemente habría que haber recubierto con una capa
más gruesa de historia. Aunque bien pensado, el personaje principal
tiene poca historia que ser contada, y en eso radica precisamente su
esencia y la de todo el relato. Al menos, poca historia visible que
ser contada... Es el observador impasible del mundo, enternamente mirando
el agua sin meter nunca un pie en ella. Me atrae ese tipo de personajes,
que nunca hacen que suceda nada, y para los que todo sucede... fuera.
El autista contempla el mar en una playa desierta. Por siempre contempla
el mar sin moverse, sin hacer un sólo gesto. Y sin embargo,
una nube se aproxima...
- Las marcas (Madrid, junio de 2003): Mi lectora favorita, una vez hubo leído este relato, me dijo que yo no tenía remedio, que hasta cuando intentaba hablar de perversiones, me salía algo romántico. A mí me gusta pensar que no es ni una cosa ni la otra, aunque tenga dosis de ambas. La perversión, aparente protagonista, no es en realidad más que un escenario, un entorno en el que situar todo lo demás. Por lo tanto, a la postre, no se trata, como pretendí al comenzar a escribirlo, de un relato de perversiones, eso es absolutamente cierto, sino un relato que utiliza la perversión como excusa. Aunque, eso sí, espero haberle sacado buen partido a las enormes posibilidades narrativas que ofrece, en potencia, tan escabroso tema... (Nota: de nuevo, y ahora con más razón si cabe, conviene abstenerse de colgar aquí el relato, por los mismos motivos que en el poema anterior. Como en aquel caso, el que quiera leerlo no tiene más que pedírmelo a mi dirección de correo electrónico: rueda@it.uc3m.es)
Para unos el pasado es el instante que acabó con todo lo demás. Para otros el presente es un orden inmutable. Para todos... para todos los días son tan difíciles...
- ROOMS (Playa de Langre, Cantabria, agosto
de 2003): Camino de Santander con unas amigas, donde íbamos
a asistir a un curso impartido por Lobo Antùnez, pasamos con
el coche por decenas de pueblecitos y aldeas de montaña. En una
de ellas, en el cartel de un hostal, aparecía la palabra "ROOMS"
en letras rojas, junto a los más típicos "Productos
de la tierra", "Comida casera", etc. Me pareció
llamativo, no sé. Supuse que detrás de aquello había
una historia. Una historia que podía inventarme, quiero decir.
Así que una semana después, cuando, en la playa al atardecer,
una de mis amigas me propuso escribir cada uno un relato en una hora,
a ver qué salía, como colofón a una semana tan
literaria, yo jugaba con ventaja: la historia que escribí llevaba
ya días dando vueltas por mi cabeza...
¿Y si el sueño finalmente se presenta? ¿Y si
lo que anhelamos, nuestro deseo, se materializa ante nosotros, y sólo
tenemos que alargar la mano para cogerlo? ¿Qué haremos
entonces?
- El hombre de las fotografías (Madrid, octubre de 2003): Éste es, como tantos otros, un relato extraño, que incluye, bien mezclados y casi revueltos, un anciano violinista, unos versos de Juan Ramón Jiménez, una mención a la paradoja del gato en la caja y un narrador poco hábil. En lo del narrador está la clave de todo lo demás, supongo: yo le di voz, le dejé hablar, y ésta es la rara historia que le dio por contarme, así, de tirón. Por cierto, lo de ir al Auditorio Nacional y quedarme sin poder entrar... es absolutamente verídico. ¡Ah! Y también había por los alrededores un violinista... ;-)
¿Cómo saber qué aspecto tendrá el mundo cuando ya no estemos en él? ¿Cómo será el bar, el parque, la calle por la que pasamos cada día? ¿Cómo saber qué cambiará con mi marcha?
- Los amores torpes (Madrid, octubre de 2003): Aunque escrito algunos meses después, este relato es todavía resultado del viaje a Santander, a los cursos de verano. De nuevo iba yo en el coche, cuando en un descanso de la conversación surgieron a nuestro lado, en la carretera, varias grúas. Dos de ellas parecían haber sido congeladas en mitad de un abrazo, como si su propia rigidez metálica no les dejase completar el gesto. No había violencia o rabia en aquellos amantes resignados, tan sólo tristeza. ¿Qué mejor excusa para escribir sobre las torpezas que, de vez en cuando, comete el Amor?
Dos grúas no pueden abrazarse en mi memoria, mientras ese hombre del autobús se desespera en el móvil, y una loca grita. Algo no está bien. Algo se equivocó.
- Aurora innoble (Madrid, octubre de 2003): Este pequeño cuento lo inspiró una fotografía. No se trataba de una fotografía relacionada conmigo, siquiera. Era tan sólo un recorte de periódico, una pequeña imagen en blanco y negro, que igual podía ser un fragmento de un cuadro o una reproducción de una fotografía antigua. Probablemente era esto último. Era el retrato de una mujer, una mujer de expresión dulce rodeada por la neblina típica que pone en tiempo en las fotos antiguas. Me parecío que sus ojos y su cabeza ladada se despedían .
Hay cosas que sólo son presente. Que nunca comenzaron y nunca terminarán, y aún así duran sólo un instante. Para ellas no existe el orden natural de las cosas.
- Sin número (Madrid, noviembre de 2003): Lo mejor de este relato, sin duda, o al menos de su historia como tal relato, es que lo concebimos entre dos, durante una cena maravillosa en un restaurante favorito. Yo andaba buscando una idea, y entre plato y plato planteé la búsqueda a mi acompañante. El resto, por supuesto, fue tan sólo jugar. Un juego más :-) Luego, en los días posteriores, me encargué de escribirlo, desarrollando la idea original en una trama algo más elaborada. Así que de todos los achaques que presenta este relato, tal y como aquí se muestra, hay que culpar a mi falta de habilidad para sacar buen partido de la mejor de las inspiraciones.
Leonor, buscando orden, llegó al convento. ¿Cuándo fue que el orden se volvió demasiado? ¿Cúando despertó la loca entre los números perfectamente ordenados?
- La navaja (Madrid, febrero de 2004): Dicen los que saben del cerebro y la mente, o al menos me dijeron una vez que dicen, que la consciencia, ese fenómeno que nos permite darnos cuenta de nuestra propio vivir, se da en un punto de equilibro delicado, justo entre la locura caótica y el automatismo maquinista. Esa idea fue la que inspiró este relato, una tarde de invierno aparcado en un parque. Supongo que la tarde era gris, e incluso lluviosa, aunque feliz sin duda, y todo ello ayudó a describir lo que no tiene colores, ni formas ni sonidos. Por cierto, gracias a "I never promised you a rose garden", por haberse dejado leer una vez.
La batalla eterna entre Locura y Razón se lucha en los espacios infinitesimales de cada mente. Todos los Sardnevs del mundo viven en la ausencia de vencedor.
- Hay días que invitan a viajar (Madrid, mayo de 2004): ¿No os ha pasado nunca tener la sensación de que haces enormes esfuerzos, vences mil dificultades, batallas con lo que haga falta, para seguir caminando hacia algo que no deseas? Bueno, quizá sería más adecuado preguntar si ha habido muchas veces en que no haya sido así... En fin, que este relato nació de esa enojosa y cabreante idea, junto con un viaje en tren, y de la unión de ambas cosas, al final surgió una terapia de lo más mona...
RELATO FINALISTA DE LA 22ª EDICIÓN DEL PREMIO DE CUENTOS "CIUDAD DE ELDA" (2006)
Hay días que amanecen invitando al cambio, al movimiento. Días en los que de repente la conciencia parece aún más consciente, y nos pone en el aprieto de la decisión...
- Haz el amor conmigo (Madrid, junio de 2004): Este texto, que casi ni a relato llega, amenaza con ser tan solo un pequeño ejercicio de estilo, en la frontera con el microcuento, pero faltándole quizá la rotundidad necesaria para llegar a serlo. Es la congelación de un instante, tanto en el relato como en la mente de su autor: un momento, unas pocas palabras, y queda a medio desvelar una historia en la que el lector no tiene más remedio que tomarse la licencia de imaginar. La pregunta "Pero entonces, ¿qué había pasado finalmente?", no ha demasiado lugar: pasó que los personajes estaban allí y hablaban. Y como traían las alforjas bien cargadas, fue más que suficiente.
No querer y no saber por qué. No necesitar razones y temer buscarlas. No saber qué pasa y desear que pase rápido para dejarlo atrás. ¿Por qué no quisiste hacer el amor conmigo?
- Mirarse dentro (Madrid, agosto de 2004): Desde el verano anterior llevaba dándole vueltas al germen de este relato, inspirado en un grabado de Dalí. En él se ve a un hombre desnudo y abierto en canal, que merced a un extraordinario cuello, parece aprovechar las circunstancias para echarle un ojo a sus interioridades. Allí no encuentra vísceras y fluidos corporales, que esto no es una historia de casquería, sino otro tipo de estructuras, menos biológicas pero con más carga de significado. Bien, pues entre unas cosas y otras, al final un año entero aguardó su turno esta idea, hasta que llegó un nuevo verano en el que nació la irónica mirada de este relato.
Aquella mañana, el carpintero se había despertado con ojos de resolución. Estaba excitado y no era para menos: hoy, por primera vez en su vida, iba a mirarse dentro.
- ¡Qué lástima, Madre! (Madrid, octubre de 2004): Conocí hace tiempo a alguien perfeccionista en extremo, y lo que es más grave, aún demasiado joven como para haber aprendido a sacar partido de su particular manía sin desquiciarse. Y un día pensé: "Anda que, el día que esta persona se enamore...". Entonces me detuve un momento, porque claro, ¡que bueno sería tratar de imaginar lo que un perfeccionista extremo podría hacer con una relación amorosa! Así que me puse a ello, y sí, resultó tan entretenido como imaginé.
RELATO FINALISTA DE LA 22ª EDICIÓN DEL PREMIO DE CUENTOS "CIUDAD DE ELDA" (2006)
Qué lástima Madre que no haya venido a ese espectáculo de entierro, que ni un detalle le faltaba. ¡Qué amante tan perfecto era este chico... !
- El saco (Madrid,
octubre de 2004): Hay veces en que estás relajado, perezoso,
convencido de que no vas a escribir nada porque ni te apetece coger
el lápiz. Entonces entre el aletargamiento se enciende una pequeña
chispa de idea. Y la observas claro, que por algo estás ocioso.
Y cuanto más la observas más crece, y se llena de más
ideas. Entonces, de repente, tienes un relato, y la necesidad de ponerlo
en un papel se vuelve prioritaria y única. Así nació
este pequeño cuento, escrito en el trayecto en tren que me devolvía
a casa tras la jornada de trabajo, el día de mi cumpleaños.
Me encanta.
RELATO SEMIFINALISTA DEL XXV CONCURSO LITERARIO DE CUENTOS "NUEVA
ACRÓPOLIS"
¿Cuánto tiempo tarda en llenarse un saco? Toda una
vida, si es que el saco es aquel que nos encontramos un día,
cuando jóvenes, y ya no podemos soltar. Aunque alguien nos
pida hacerlo.
- Una historia de peces (sin colores) (Madrid, noviembre de 2004): Este relato nació en mitad de una ducha compartida, o casi compartida, pues quizá uno entraba cuando el otro ya estaba acabando. El caso es que nos tirábamos, entre bromas, puyitas sobre la naturaleza de féminas y masculinidades, cuando se me ocurrió pensar, y casi al mismo tiempo decir, que los hombres y las mujeres eramos como... bueno, como lo que se describe en el relato, más o menos. Yo por esos días andaba buscando una historia en la que dos caminos se cruzasen, y mira tu por donde, la historia se presentó entre champús y jabones. Bueno, no me parece mal sitio, la verdad :-)
Podemos concluir que los peces de este río se dividen en dos subespecies, provenientes ambas de un tronco común, que conviven en sus aguas en armonía las más de las veces, en abierta disputa otras, pero nunca, repito, nunca, en indiferencia...
- Amadi sentado (Madrid, febrero de 2005): Esta historia tiene saborcillo a misterios africanos, a leyenda con leones y tambores tribales de fondo, aun cuando el tema tratado pretende ser de lo más universal. Como en toda historia con tintes exóticos que se precie, abundan los símbolos por todas partes. Sin embargo, tuve bastante cuidado de que no convirtiesen la historia en un relato simbólico sin más. Así, el relato mezcla todo tipo de emociones, placidez, dolor, deseo, tratando de envolver al lector en los sudores mágicos de Amadi, en esos esfuerzos que concluyen con la felicidad de los retos bien acabados ;-)
Amadi era un hombre feliz. Miró el silencio de la sabana, los reflejos de su arena bañando los juegos de los hijos menores. Miró el retrato que de su esposa hacía el sol en el aire...
- El autobús (Madrid, abril de 2005): Tiene su miga esto del fluir de la conciencia. A la hora de utilizarlo como técnica literaria, me refiero. No sé si el intento me quedó más o menos logrado, pero más allá de este relato en concreto, no termino de ver clara esa pretensión de imitar el deambular descontrolado y azaroso del pensamiento. La verdad, no creo que sea posible capturarlo de veras en palabras, y aunque se pudiera, ¿sería inteligible, salvo quizá para la persona que lo "pensó"? No en vano para comunicarnos primero tratamos de dotar de estructura a nuestro discurso, modelando un poco el relampagueo del pensamiento... En fin, reflexiones aparte, aquí queda este relatito, al que, por si las moscas, traté de añadirle algo más, además del experimento con el fluir de la conciencia.
No estar enamorado, sino enamorarse. Puede tener sentido. Puede no ser lo mismo. Bonita nube. La única en todo el cielo. Y pequeña. Se respira bien aquí. Estar enamorado no es suficiente. Ummm... qué aire más fresco. Las nueve y media. ¡Lo que tarda este autobús!
- El mal tiempo (Madrid, mayo de 2005): De vez en cuando apetece desmelenarse un poco, supongo, y así escribir historias sin más fondo ni doblez que buscar la emoción, el enganche, y quizá provocar cierto pequeño miedo... Éste es el caso del presente relato, que no es más que una historia a caballo entre el terror a la antigua usanza y las ambientaciones góticas. Un historia de fantasmas, ni más ni menos. Y además escrita con pasión, casi diría que con arrebato, pidiendo bolígrafos a mis compañeros de biblioteca porque mi portaminas se había gastado y no quería dejar de escribir, buscando rincones en los que poder seguir con la tarea, una vez que tuve que dejar mi puesto en la biblioteca, aprovechando cualquier hoja en sucio cuando hasta los folios se me acabaron... ¡Ójala a algún lector le enganche tanto leer este relato como a mí me enganchó escribirlo!
Me había incorporado en el lecho como en mitad de una pesadilla, sin haber estado soñando. Recuerdo la angustia, la falta de la respiración. Mis ojos dolían de tan abiertos, y sin embargo me moví como ciego, sin ver, sin mirar la lluvia cayendo como una ola...
- Migas en la luz (Madrid, octubre de 2005): Ahora que compruebo las fechas, no me puedo creer que me pasase todo el verano de 2005 sin escribir nada. Y lo peor es que la única causa que se me ocurre para este parón es mi propia pereza, porque no consigo recordar ningún otro motivo. En fin, que cuando finalmente reanudé la actividad lo hice con este pequeño texto, un párrafo largo, nada más. Sea como fuere, este relato tan breve fue a la postre el prólogo de una de las temporadas que recuerdo con más satisfacción, en lo que a la creación literaria se refiere: el "curso" 2005-2006. Pero no adelantemos acontecimientos, que por el momento lo que tenemos entre manos son estas pequeñas migas... ;-)
Ayer, mientras estaba sentado en el suelo del salón, terminando un té a sorbos y un libro a bocados, descubrió que la tarima estaba llena de migajas, y sonrió. ¿Cuándo habían barrido por última vez? ¿Hacía una hora? ¿Ayer? ¿O ya había pasado una semana? Daba igual.
- Locura y el invierno (Madrid, octubre de 2005): Este relato nació como inicial respuesta a un concurso que proponía escribir un cuento que tuviese que ver con el invierno. Y esa era sin duda mi intención al escribirlo, incluso si en aquel momento no tenía en mente nada relacionado con esa temática (lo cierto es que casi recién concluido el verano, miraba con bastante recelo a los fríos por venir...). Sin embargo ocurrió que la cosa se fue enredando, y que cuando me paré a pensar un momento la historia había crecido tanto en entidad que ya hasta se salía de los límites del concurso, empezando por el límite de páginas. Total, que al final ni lo presenté, pero a cambio obtuve uno de mis relatos favoritos...
RELATO PUBLICADO EN LA RECOPILACIÓN "PRIMADUROVERALES.CUENTOS", DE VARIOS AUTORES; AÑO 2008.
El señor Lukasiewicz, abrazado con fuerza al interior de su abrigo sin arrugas, atravesaba el invierno polaco con destino a Cracovia, donde iba a matar al mundo. Encogido en el trineo que lo llevaba, recorría de tarde en tarde, con ojillos sonrientes, el paisaje blanco y...
- En la caja (Alcorcón, noviembre de 2005): Si poesía escribo una vez cada varios años, de teatro ya ni hablamos: probablemente no pasen de dos o tres los textos que he escrito en mi vida que puedan ser considerados como teatrales. Aunque sea teatrales pero poco. Bien, pues éste es uno de ellos. Es además una obra muy cortita (¿cinco minutos de duración, tal vez? ¿Menos, incluso?), un pequeño "entremés". Eso sí, chicha no le falta, creo, así como tampoco su dosis de salirse un poco de lo clásico: puestos a escribir por una vez una obrita de teatro, casi que más divertido si se hace de una manera que despierte extrañeza, que sea refrescante, ¿no? :-)
(Se encienden las luces del escenario y aparece un hombre durmiendo en el suelo, en el centro del escenario. Hay un montoncito de arena a un par de metros.
Una luz amarilla y redonda brilla sobre el escenario, a la izquierda.
El hombre se despierta...
- El árbol (Alcorcón, noviembre de 2005): Mira tú por dónde, este relato está dedicado. Pero no a ninguna persona física, sino a un personaje literario. Acababa por entonces de leerme "El retrato de Dorian Grey", de Wilde, y aunque este relato mío no tiene nada que ver con aquella historia, de alguna manera creo que fue la malograda Sybil Vane la que inspiró su base. Por lo demás, un relato lleno de comida, lo que supone sabores, colores y texturas en la historia de una protagonista gris y aletargada. El sol se quedó en el primer párrafo...
Ha de ser hermoso morir a los dieciséis, pensó Sibila, mientras miraba a un grupo de adolescentes tontear al otro lado de la calle. Era la última hora de luz de un día de noviembre sin nubes. Por todas partes una luminosidad áurea y densa endulzaba paredes...
- La casa al final de la calle (Alcorcón, enero de 2006): Releyendo este relato, acabo de corroborar que, efectivamente, es uno de mis favoritos. Ese viento que amenaza con barrerlo todo, con el apoyo del resto de elementos de la tormenta, la voz de los dos pájaros... Me encanta. Porque además en este relato intenté jugar un poco, convertir lo inanimado en protagonista, usar como testigos a seres irracionales y buscar, en definitiva, un relato que sólo existiese en el torbellino. En el torbellino de fuera y en el de dentro, en el torbellino de la casa y en el de sus moradores. El viento es ensordecedor.
La casa entera temblaba, expuesta al viento y a la noche. Habían anunciado la tormenta en televisión a mitad de la tarde, dando tiempo al vecindario para apuntalar cornisas y proteger ventanas. El barrio era ahora un sembrado de pequeñas fortalezas unifamiliares, habitadas...
- El sonajero (Madrid, marzo de 2006): A este relato le tuve que meter, en su momento, una buena poda, para quitarle cierta dosis de ñoñería que quién sabe si habrá desaparecido del todo. Así que le agradezco mucho a mis compañeros de viaje en esto del escribir las indicaciones que en su momento me hicieron; porque yo ya me olía que en esa primera versión del relato algo no funcionaba, que se iba, que lo resquebrajaba de mala manera... pero claro, desde mi posición de cercanía no encontraba lo que era. ¡Y lo peor es que aún después de darme la pista de lo qué podía estar fallando, me resistía a introducir los cambios! Pura obcecación, vamos...
Nunca se le ocurrió que alguna vez terminaría regresando a la casa. Mientras el taxi se acercaba a la puerta de la finca, descubrió que, de alguna manera, hacía muchos años, su mente había retirado la casa de entre las cosas existentes. Quizá había dejado de tener sentido...
- La contraseña (Coslada, marzo de 2006): Este relato es con el que participé por vez primera en un concurso de escritura rápida. Y como en casi todo lo que se hace por primera vez, pues como que se tiende a pecar de novato: usé el recurso fácil de emplear un narrador en primera persona con una forma de hablar un tanto arrolladora, me centré más en la anécdota que en crear una verdadera historia, escribí sin dedicar el suficiente tiempo a meditar primero sobre lo que iba a escribir... Pero con todo la experiencia resultó de lo más agradable, y el relato... bueno, supongo que los he escrito peores, no sé.
Entonces escuché la frase que tanto había temido o esperado: “Juan, tenemos que hablar”. Y me lo soltó así, de sopetón. Te juro que la taza de té, hirviendo como estaba, se me congeló entre las manos. Que aquello era un palo. ¡Pero un buen palo! Ya ves, recién...
- El buhonero en el camino de barro (Madrid, mayo de 2006): Me gusta mucho ese camino de barro por el que las cosas van y vienen, sobre todo van, y el buhonero que llega periódicamente por él, a traer o a llevarse quién sabe qué cosas. Me atrae la situación de la voz narradora, de la protagonista, el descubrimiento que va realizando y la determinación tomada. Y me gusta la figura del padre, velada, que nunca está pero que no se marcha. En definitiva, releyendo este relato vuelvo a darme cuenta de que no sé si será bueno o malo, si estará mejor o peor escrito, pero que sea como sea, me gusta mucho.
No, no creo que nunca otro buhonero vuelva a aparecer por el camino de barro. Ya es muy tarde, y los buhoneros no abundan. No esperes ver aparecer otro carro de magias y promesas. Ahora el camino está ahí tan sólo para que lo mire. Para que lo miremos...
- Vuelo Madrid-Lisboa en barco (Alcorcón, agosto de 2006): Este relato lo escribí nada más regresar de unas vacaciones en un sitio que supondo quedará bastante claro tras la lectura de la historia (y que, por cierto, no es Lisboa). Se podría decir entonces que "fue inspirado" por ese viaje, que no es lo mismo que "estar inspirado" en el mismo: lo que hay aquí de ese lugar es el océano, la brisa, los barcos y, sobre todo, la felicidad de haber pasado unos días inolvidables (bueno, y también los aeropuertos, por qué no). El resto, desde los personajes a los hechos, es un pura invención. Una invención con la que me siento muy agusto, por cierto. Me encantó escribir este relato.
Todo había sucedido como estaba previsto, y hasta que sonó el anuncio, así parecía que iba a continuar. Habían llegado a la terminal dos del aeropuerto de Madrid Barajas a las 12:15 en un taxi, que tras recogerlos en su casa media hora antes, se había encontrado una...
- LaVentana (Alcorcón, marzo de 2007): Ha recorrido mucho mucho este relato, para lo corto que es. Lo escribí para un pequeño concurso de hiperbreves que organizaba una amiga en su blog, unos meses después se leyó en público en el auditorio del Centro Cultural de la Casa del Reloj, y finalmente lo presenté al Primer Premio Algazara de Microrelatos que organizó la editorial Hipálage. Bueno, en dicho concurso no ganó nada, pero al menos fue incluido en una (nutrida) selección de relatos presentados publicada en formato papel por dicha editorial. Por si todo esto fuera poco, hay dos versiones del relato: la corta, que ha sido la finalmente publicada, y la más larga, que fue la que escribí primero. Ésta última puede accederse aquí.
RELATO PUBLICADO EN EL LIBRO "CUENTOS PARA SONREÍR", DE LA EDITORIAL HIPÁLAGE, EN MARZO DE 2009.
Todo satisfacción y orgullo ante el trabajo terminado, giró su sillón favorito hacia la ventana y se sentó. Aún no había tenido ni tiempo de guardar la caja de herramientas. ¿Por qué no podía tener él también una buena ventana? Una grande, todo un ventanal...
- La marimba de la Santa Muerte (Alcorcón, septiembre de 2007): Este relato casi que se concibió a si mismo durante uno de los mejores viajes de mi vida: mi estancia de dos semanas en Chiapas en agosto de 2007. Era un viaje de trabajo, en principio, pero mis amigos allí lo convirtieron en una experiencia realmente inigualable. Con ellos conocí lugares y gentes maravillosas, acompañadas de todo un contexto cultural que enseguida te traspasa y te hace sentir que, a poco que te descuides, no serás un turista sino un visitante, y hasta un viajero incluso. Al que no conozca Chiapas y quiera un viaje veraz, que no deje de pasarse por allí. Inolvidable.
RELATO GANADOR DEL CONCURSO DORIS LESSING DE LA UNIVERSIDAD CARLOS III DE MADRID, EN SU EDICIÓN DE 2009
La tarde de la inundación que hizo resucitar a los muertos, el abuelo Tomás estaba tocando Marimba bajo el toldo de la terraza del café “La Luna”, en el centro de la ciudad. A nuestro alrededor paseaban las jóvenes inmigrantes guatemaltecas, vestidas con las faldas...
- Los vestidos (Alcorcón, diciembre de 2007): Pues resulta que uno, de haya para cuando, se venía haciendo la pregunta típica de qué es la muerte. Físicamente, me refiero. Y aunque eso es algo que en apariencia todo el mundo tiene muy claro, a mi me faltaba alguna pieza para terminar de encajarlo todo. Entonces un día en un documental me proporcionaron la clave del asunto, y oye, se queda uno muy tranquilo cuando consigue zanjar ciertas dudas, que en realidad no lo son pero ahí están dando la lata. Despúes, al hilo de todo aquello, surgió este relato, del que la famosa pieza no es más que el punto de partida...
RELATO GALARDONADO CON EL SEGUNDO PREMIO EN EL CONCURSO DORIS LESSING DE LA UNIVERSIDAD CARLOS III DE MADRID, EN SU EDICIÓN DE 2009
Darío le hizo la pregunta al doctor la última vez que éste fue a visitar a Beatriz. Tras terminar el examen de la moribunda, ambos bajaron en silencio a la cocina. Era una mañana tan oscura que en el ventanal sólo incidía una densa luz grisácea, por lo que tuvieron que...
RELATO GALARDONADO CON EL PREMIO "TOMÁS FERMÍN DE ARTETA", OTORGADO POR LA ASOCIACIÓN BILAKETA (AOIZ, NAVARRA), EN SU EDICIÓN DE 2009.
Sabe que si ahí arriba, en la loma, encuentra lo que busca entonces quizá muera, y que si no lo encuentra seguirá muriéndose despacio. Se fuerza a no caminar demasiado deprisa, aunque no le sobra el tiempo, porque si bien por ahora el camino es bastante llano, la...
- "¿Dónde vas?" (Valdesaz (Guadalajara), agosto de 2008): Y el pequeño pueblo de Valdesaz resultó ser un lugar fantástico para escribir. Aunque bien es cierto que fuimos allí con espíritu de excursión, de fiesta, así que después de bien comer, de reírnos un buen rato y de incluso echar unas partiditas al futbolín, abordamos nuestra tarea escritora con un estado de ánimo la mar de propicio, sospecho. El reto del concurso: dada una primera frase común para todos, escribir un relato en un par de horas y media. Y salió bien, por lo que el día no pudo ser más redondo. De hecho, salió tan bien que dos semanas más tarde me comunicaban que mi relato era el ganador. Un primer premio compartido, en realidad, lo que en este caso, y dado quien es la autora del otro relato ganador, le daba aún más atractivo al asunto :-D
RELATO GANADOR DEL PRIMER CONCURSO DE ESCRITURA RÁPIDA DEL AYUNTAMIENTO DE VALDESAZ (GUADALAJARA). PREMIO COMPARTIDO CON EL RELATO "EL DÍA MÁS FELIZ", DE PATRICIA FERNÁNDEZ GARRIDO.
Estaba mirando por la ventana cuando vi pasar a mi primo. Los pasos amplios, la cabeza muy erguida, levantando apenas polvo en la calzada de tierra. Con el periódico local
enrollado bajo el brazo, iba al cementerio a leerles las necrológicas a los muertos...
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